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Los cigarros por la noche que quedan mejor con vos. Los te quiero que han oído estas cuatro paredes. Las veces que dejas tu olor cuando te vas. Las camisas que te has dejado en mi ropero. Los planes de futuro. Las sábanas del suelo. Las palabras bonitas que han salido por tu boca cuando hablas de mi. Las que no son tan bonitas. Las noches de frío que resultan calientes. Los nervios del principio. Las ganas de conocernos, de aprendernos. De contarnos los lunares. Las habitaciones de hotel con jacuzzi y olor a tu espalda. Tu piel. Los viajes que no hemos llegado a hacer. Y puede que nunca hagamos. El agua de la ducha. Mis manías. Las caritas de enfado. Las ganas de volver a casa para verte. Los días largos sin tus labios. El olor a lana roja de tu saco. Las faldas cortas que te ponen histérico. Historias difíciles de contar. Tu sonrisa en mi portal. El pasado. Lo besos que no nos dimos. Los que recuperamos. Los que nos guardamos por orgullo. Los que no nos daremos. Los días enteros en la cama. Los abrazos. Lo pequeña que parezco a tu lado. Lo grande de nuestro amor. Amor dependiente. Amor complicado. Que nadie entendería. Y que nosotros cada vez entendemos menos. Amor que aprendimos a olvidar, a dejar en el pasado. Amor que sigo pensando de vez en cuando, cuando encuentro tus cartas, tus regalos, tus sorpresas. Amor que no para de sorprenderme, cuando me miras. Los abrazos de todas las mañanas, esos abrazos en busca de lo olvidado, abrazos tratando de revivir fuegos internos, y fuegos compartidos. Lo mas doloroso es lo que tiene que ver con vos, las lagrimas, la sangre, el placer. Y todo tan junto, como vos y yo. Como cuando nos queríamos.